
La primera piedra del Duomo se colocó en el año 1386; construcción deseada por el arzobispo Antonio da Saluzzo que tiene un estilo rayonnant. Piensen que la fachada se terminó sólo en el año 1805 gracias a Napoleón Bonaparte, mientras se finalizó completamente la obra sólo en el siglo XX; bueno, es por decir, porque todavía quedan algunos bloques sin esculpir que están esperando en convertirse en estatuas.
La Catedral tiene 5 naves y está hecha de ladrillo recubierta de mármol rosa. Estatuas, pinturas, decoraciones, tesoros, terrazas abiertas al público, una cripta, subterráneos con hallazgos, ventanales, etc.

Es difícil hablar del Duomo sin caer en lo melifluo y banal y quizás pueda venir en mi ayuda Mark Twain, que en 1867 lo describía así:
“Se mire como se mire, el Duomo es noble y bello. Dondequiera que uno se encuentre en Milán, o dentro de siete millas de Milán, él es visible, y cuando lo es no hay otros que puedan competir con él en el capturar la atención. Deja mover los ojos por un instante libres de la voluntad y ellos lo buscarán. Es la primera cosa que buscas cuando te levantas por la mañana y la última donde la mirada se detiene por la noche. Sin duda debe ser la creación más Real que el humano intelecto haya podido concebir“.
Foto 1 vía Wikipedia, Foto 2 vía Flickr
Web Oficial/ duomomilano.it



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