
Construida en 1503 como un anexo del antiguo convento benedictino de Milán, llamado el Monasterio Maggiore se levanta la iglesia de san Maurizio, específicamente en la Via Luini 2.
Su arquitectura destaca por la ausencia de naves laterales y una gran nave principal. Sus cimientos y parte de sus dos torres se remontan al periodo romano.
Profusamente decorada por múltiples detalles arquitectónicos como los arcos interiores y grandes frescos y pinturas del siglo 15, consideradas entre las más bellas que puedes encontrar en Milán y los puestos del coro construidos en maderas nobles.
El majestuoso órgano de esta iglesia fue fabricado en 1554 por el reputado artesano Giacomo Antegnati y se mantiene en funcionamiento hasta hoy, siendo utilizado cada año durante los ciclos de conciertos de órgano que se llevan a cabo en Milán, que cuenta entre sus patrocinadores destacados al instituto Cervantes, convocando a una nutrida concurrencia de personas, locales y turistas que asisten a escuchar con devoción lo mejor del repertorio de música sacra, interpretada por destacados maestros y músicos.
Este es otro de los rincones de Milán, que ofrece a quienes la visitan, una ciudad alegre, moderna y llena de vida y también rica heredera de un pasado de cultura y arte, en la que en la actualidad se funden el pasado con el presente, la industria, el comercio, la moda y la riqueza de una región de Italia llena de encanto que te sorprenderá.
Fin de semana, escapada romántica, vacaciones, sea cual sea el pretexto o el motivo, Milán no te lo puedes perder.
Foto: Gloria Chang



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