
Mmm… tarde de otoño, el aire está más fresco y la luz ha cambiado de color hacia esa pálida transparencia que recorta las figuras de los edificios, monumentos y calles, con el aroma a buena comida que sale de los bares y caffes…. Hoy toca perderse por Milán en Bicicleta.
Milán en otoño tiene el encanto de la historia, el ambiente y la solera que solo una dama antigua y delicada puede entregar a quien la visita y por qué no recorrer y perderse en sus calles pedaleando suavemente una bicicleta, mezclando tus sensaciones de infancia con el placer de lo que hay por descubrir.
Perderse por Milán montado en una bici además de ser un placer es una comodidad total, comenzando por la libertad que te entrega, así como las facilidades para ello. Puedes alquilar una en cualquiera de las tiendas que ofrecen este servicio e incluso algunos hoteles lo ofrecen a sus pasajeros.
Una vez por las calles tendrás a tu disposición más de setenta kilómetros de carril bici que te llevan a todas partes con seguridad y cómodamente. Hasta puedes poner a prueba tu estado físico en la más larga de ellas, con más de 24 kilómetros de extensión.
Ahora si tu entusiasmo o tu estado físico no lo permiten o el cuerpo te lo pide, pues te montas en el metro con tu bici para las distancias más largas. Hay ciertos horarios en que esto está permitido en el tramo urbano de Milán en áreas dispuestas y debidamente señaladas para ello.
Escapada romántica, fin de semana de aventura… vacaciones… cualquiera sea la ocasión o el pretexto Milán te espera.
Foto: Mariano Cuestas



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